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¿Una vida digna?

Para Terri, una mujer de 41 años con muerte cerebral, su vida ya no está en sus manos, una máquina la alimenta y otros deciden por su futuro: la muerte o la vida. Un tribunal de Florida apoya la tesis de la "muerte-digna" defendida también por el marido de la paciente, los padres de ésta por su parte luchan para que la reconecten y alargar así su situación de estado vegetativo.
¿Es ésta una situación en la que la existencia del ser humano ya no tiene sentido?, ¿debemos alargar ese sufrimieto? o por el contrario ¿tenemos derecho sobre la decisión: muerte-vida?.
Mi pregunta va más allá: ¿puede el propio individuo, consciente de su situación y en plenas facultades -no es el caso de Terri- decidir sobre su propio destino ante la imponente sombra, complaciente o imponente, de la muerte? Sé que es un tema de moda debido al impacto del caso de Ramón Sampedro, llevado además al cine, pero creo que sigue siendo interesante la redifinición que últimamente se le da a ésta cuestión: el derecho a morir, y no el deber de la espera.

1 comentario

Rubi -

Yo creo que hay que ver hasta que punto alguiene está vegetativo y si no es así, hasta que punto alguien cree que es mejor morirse. Me parece que estar como está esa mujer no es vida, pero es que no se hasta que punto no siente nada. Si realmente es mejor que muera tal vez deberían garantizarle una muerte rápida en vez de una de hambre..no se..me parece muy heavy dejarla así sin más sin suministro...